“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo.” 

John Steinbeck

La Obra Literaria: Las Uvas de la Ira (1939) de John  Steinbeck

John Steinbeck fue Premio Nobel de literatura en 1962.

Las Uvas de la Ira es un clásico de la literatura americana y universal.

Steinbeck, obtuvo con esta obra , el Premio Pulitzer.

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El libro gira alrededor de la familia Joad, una familia humilde de granjeros de Oklahoma que verá como de repente toda su vida se desmorona.

Forzados por la sequía y el acoso de los bancos, los Joad, una familia de granjeros de la Oklahoma rural y empobrecida de los años 30, emprenden un atribulado éxodo a lo largo de la Ruta 66 con la intención de buscar trabajo y una vida digna en California. Pero solo encuentran más pobreza.
Conmovedora crónica de un descenso a los infiernos -más contemporáneo hoy, si cabe, que ayer.
En realidad se trata de un libro que habla de toda la familia Joad, de todas las vicisitudes por las que tendrán que pasar desde que abandonen de forma forzada sus tierras hasta su estancia en California.

Sus pérdidas, sus sufrimientos, la lucha por su supervivencia, así como las alianzas o las enemistades que irán forjando en este duro camino.

Personajes intensos a la par que duros, donde también las relaciones familiares se verán salpicadas por todos los acontecimientos que se van desarrollando a lo largo de la novela.

Cabe destacar la fortaleza que John Steinbeck otorga los personajes femeninos de la novela, ya que según avanza la lectura vemos como algunos de los personajes masculinos se van desmoronando mientras que los personajes femeninos se mantienen firmes en su estoicidad.

Un libro muy recomendable.
Las uvas de la ira es una novela de las que tienen que tener presencia en nuestra biblioteca.
Un libro duro, pero que al mismo tiempo realiza un verdadero canto a la esperanza, a la supervivencia y a la unidad familiar sobre todas las cosas;
porque después de tantos años tras su escritura, se puede extrapolar a la actualidad.
Unas uvas de la ira recogidas de la cosecha de las vides de la avaricia más atroz.

Algunas curiosidades:
El origen de Las uvas de la ira estuvo en siete reportajes que John Steinbeck
escribió en el verano de 1936, por encargo del diario The San Francisco News,
sobre la emigración a California de los granjeros del Medio Oeste arruinados por una sequía bíblica.
En ellos estaba el germen de la que fue su gran novela, publicada en 1939,
y con la que el Nobel estadounidense logró el premio Pulitzer.
Fue llevada al cine en 1940 dirigida por John Ford.

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2 comentarios

  • Fernando Aquilué dice:

    Aunque el libro se editó en 1939 voy a poner una cita de él:
    “…los enviados explicaban el mecanismo y el razonamiento del monstruo que era más fuerte que ellos. Un hombre puede conservar la tierra si consigue comer y pagar la renta: lo puede hacer. Sí, puede hacerlo hasta que un día pierde la cosecha y se ve obligado a pedir dinero prestado al banco. Pero, entiendes, un banco o una compañía no lo pueden hacer porque esos bichos no respiran aire, no comen carne. Respiran beneficios, se alimentan de los intereses del dinero. Si no tienen esto mueren, igual que tú mueres sin aire, sin carne. Es triste pero es así. Sencillamente es así.
    Los hombres acuclillados levantaban los ojos intentado comprender. ¿No podemos quedarnos? Quizá el año próximo sea un buen año. Dios sabe cuánto algodón habrá el año que viene. Y con todas las guerras. Dios sabe qué precio alcanzará el algodón. ¿No fabrican explosivos con el algodón? ¿No hacen uniformes? Con las guerras suficientes, el algodón irá por las nubes: el año próximo tal vez. Miraban hacia arriba interrogantes.
    No podemos depender de eso. El banco, el monstruo necesita obtener beneficios continuamente. No puede esperar, morirá. No, la renta debe pagarse. El monstruo muere cuando deja de crecer. No puede dejar de crecer.”
    Ahora estamos en 2016. ¿Nos suena a algo esto?

    • trenzarte dice:

      Muchas gracias por su comentario. Un buen trabajo localizar este ilustrativo texto en el libro para hacer este acertado paralelismo con la pregunta que Ud. plantea. ¿Nos suena a algo esto? Sin duda, 77 años más tarde, como sí que nos “suena” ha sido una de las razones por las que hemos elegido este libro, muy atinado su comentario.
      Gracias de nuevo, y serán gratamente bienvenidas sus aportaciones sobre más obras literarias.

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